Consejos típicos de supervivencia que jamás deberías seguir, ( y que hacer en su lugar )

De repente te despiertas y estás en un desierto. No recuerdas nada, tu teléfono está muerto y no tienes ni comida ni agua, ¿cómo demonios vas a sobrevivir? Posiblemente, te pueden venir a la cabeza algunas de las pautas más repetidas sobre supervivencia. Muchas de ellas debes evitarlas a toda costa.

A continuación pasamos  a desgranar algunos de los mitos más comunes sobre supervivencia, bien porque son demasiado buenos para ser verdad, bien porque simplemente están equivocados, junto a consejos que realmente podrían salvarte la vida.

 

Agua

El primero de ellos tiene que ver con el agua, posiblemente la quintaesencia para que un humano pueda sobrevivir. Un ejemplo podría darse en un espacio muy frío con nieve, cuyo componente es básicamente agua. Si bien ingerir nieve puede resultar seguro, especialmente si está recién caída, también es muy posible que puedas estar recolectando contaminantes. La nieve que ya ha estado en el terreno durante un tiempo determinado podría haberse acumulado con cualquier tipo de porquería de la carretera.

No sólo eso. También debe derretirse dentro de tu cuerpo, y para ello usa el calor… de tu cuerpo. El agua tiene una alta capacidad de calor porque tiene una serie de enlaces muy fuertes sosteniendo todas las moléculas juntas, por tanto, necesitas mucha energía para romper esos enlaces y “hervir” agua líquida o derretir hielo. ¿De dónde sale esa energía del cuerpo? De la misma reserva utilizada para mantenerte caliente. Además, tendrías que comer mucha nieve para obtener suficiente agua, ya que la nieve contiene mucho aire.

¿Qué hacer en estos casos? Para evitar que la temperatura de tu cuerpo caiga demasiado, lo ideal es encontrar una manera de derretir la nieve en primer lugar. En cualquier caso recuerda: la peor forma de hacerlo es utilizar tu cuerpo para derretirla.

 

El Cactus no es un manantial

Segundo consejo: Si estás en el desierto, no cuentes con los cactus como jarras secretas de agua fresca de un manantial. Lo cierto es que dentro contienen un montón de agua, pero también hay un montón de sustancias químicas nocivas.

Los cactus usan un tipo inusual de la fotosíntesis llamada CAM. Esta utiliza mucho menos agua que otros tipos, así que es útil en el desierto. Las plantas CAM recolectan CO2 a través de los poros durante la noche y lo almacenan en forma de ácidos orgánicos. De esta forma, pueden cerrar dichos poros durante el día para minimizar la pérdida de agua usando el carbón almacenado.

En realidad, su fórmula es genial, aunque solo para ellos. Para el almacenamiento, utilizan principalmente ácido málico, que realmente no es tan malo para nosotros, de hecho, lo podemos encontrar en una variedad de frutas. Sin embargo, muchas plantas CAM también producen ácido oxálico, el cual es tóxico, porque se une al calcio y no es muy buena combinación para el cuerpo humano, y puede acumularse en los riñones en forma de oxalato de calcio.

Además de los ácidos, una gran cantidad de la “carne” de los cactus contiene alcaloides, que son familia de los productos químicos vegetales que generalmente no son ideales para comer y pueden afectar al cuerpo. Por último, el jugo del cactus puede hacerte sentir lo suficientemente enfermo como para causar vómitos o diarrea, lo cual te deshidratará y empeorará las cosas.

Con todo, hay pequeñas excepciones. Tanto el cactus Echinocactus grusonii como algunas opuntia littoralis contienen pocos de los desagradables productos químicos comestibles cuando están crudos. Un sabor a rayos, pero pueden servir en un aprieto. En cualquier caso y como consejo, a no ser que tengas ciertos conocimientos en botánica, olvida los cactus.

 

La orina como fuente de agua

Tercer consejo (y muy peliculero): los fluidos corporales. Aunque es cierto que son en su mayoría agua, por lo que podríamos reciclarlos, hay que tener mucho cuidado. Beber orina puede ayudarte a sobrevivir un poco más de tiempo, pero solo es seguro hacerlo durante un día más o menos. ¿Por qué?

Porque los productos de desecho en tu orina son un desperdicio por una razón. Si los vuelves a poner en tu cuerpo, funcionaran más rápido de lo que tus riñones pueden eliminarlos, y como consecuencia de ello podrían producir un estado similar a la insuficiencia renal, con tu cuerpo incapaz de procesar todos los compuestos de potasio y calcio que estás expulsando.

En cuanto a la sangre, a veces puede ser seguro alimentarse en pequeñas cantidades. De hecho, y dependiendo de la situación, en ciertos escenarios puede estar bien, aunque más por su contenido en proteínas y hierro que como fuente de agua. Sin embargo, en grandes cantidades la sangre contiene más hierro de lo que tu cuerpo puede manejar, y se vuelve tóxica.

Esto ocurre porque el cuerpo intenta almacenarla en lugares como tu corazón y tu hígado, precisamente lo que puede conducir al fallo del órgano y la muerte. Esto sin contar que además estás en riesgo de transmisión de patógenos.

 

El mito de la brújula en el bosque

Cuarto consejo. La guía en el bosque. Digamos que has encontrado algo de agua, y ahora necesitas una forma de llegar a casa sin GPS. Es posible que hayas escuchado la historia del musgo que siempre crece en el lado norte de los árboles. Se trata de una de esas cosas que es verdad en general, pero no es 100% confiable todo el tiempo, por lo tanto, no es tan útil para hacernos de guía.

Por ejemplo, en el hemisferio norte, la cara norte de un árbol obtendrá la menor cantidad de luz solar gracias a la inclinación de la Tierra. Eso significa que ese lado lo más probable esté fresco y húmedo, es decir, las cosas todas las cosas que le gustan al musgo.

Los musgos son plantas no vasculares, que no son tan buenas para retener agua como otros tipos de plantas. Esencialmente, necesitan toda la humedad que puedan obtener. Sin embargo, si alguna otra situación, la que sea, está creando esas condiciones en otro lado particular de un árbol, el musgo puede crecer allí también (y no necesariamente estaría apuntando al norte).

Si que nos podría valer algún  el musgo encontrado para utilizarlo como fuente de agua al exprimirlo ( no te olvides de hervirla)

 

El alcohol no te calienta

Quinto mito (consejo). Es posible que hayas visto en películas a uno de los protagonistas “calentando” su cuerpo con alcohol, principalmente ante una ventisca. Error, y de los grandes, porque el alcohol hace exactamente lo contrario si quieres mantenerte caliente. El alcohol es un vasodilatador, lo que significa que se abre hasta los vasos sanguíneos cerca de la superficie de tu piel, probablemente alterando el control de los vasos sanguíneos. Dicho aumento en el flujo sanguíneo es la razón por la que te puedes sentir enrojecido cuando estás borracho.

Dicho esto, cuando tu cuerpo está tratando de mantenerse caliente, en realidad contrae los vasos sanguíneos y conserva el calor en tus órganos internos y tu cerebro para que sigan funcionando.

Frotarse el cuerpo para evitar la congelación

Sexto consejo. Frotarse para mantenerse caliente. Si tienes frío, frotarte es un acto reflejo para mantenerte caliente, la fricción genera un poco de calor. Sin embargo, una vez que se produce la congelación, esto es una idea horrible. En una escala celular, la congelación significa cristales de hielo comenzando a formarse en tus tejidos. Los cristales pueden perforar membranas celulares y otras estructuras. Normalmente, el frotamiento empujará esos pedazos de hielo alrededor y empeorará las cosas.

Además, a pesar de que es doloroso, no es bueno descongelar esos dedos congelados si están todavía en riesgo de volver a congelarse. Piensa que una nueva formación de hielo lo único que hace es dañar todo todavía más y arriesgar una posible pérdida permanente de tejido.

La congelación afecta principalmente a las extremidades. Si la hipotermia realmente se establece, lo que significa que la temperatura central del cuerpo ha caído demasiado, la clave es una cuidadosa y lenta reintroducción de calor. Por ejemplo, sumergir a una víctima de hipotermia en una tina podría causar un ritmo cardíaco irregular o incluso un ataque al corazón.

¿Entonces? La forma correcta de tratar la congelación e hipotermia es a través de un médico, pero cuando eso no es posible, la precaución es lo mejor. Simplemente trata de estar en la mejor posición y no te arriesgues a hacerte más daño.

 

Actuar como Rambo con una picadura de serpiente

Séptimo consejo. Si te pican o muerden de camino a casa, quizás “sacar” el veneno no sea la mejor opción. Seguro que has escuchado que si te pica una serpiente, lo ideal es cortar la mordedura y chupar la toxina cuanto antes. Ocurre que los efectos de la mordedura de una serpiente varían según el tipo de serpiente y el veneno. Algunas mordeduras pueden causar importantes daños tisulares y hemorragias internas, mientras que otros son neurotoxinas.

¿Entonces? En realidad, este “tratamiento” aumenta el riesgo de que la herida se infecte, posiblemente propagando el veneno en el flujo sanguíneo de la víctima mucho más rápido. Es decir, no lo hagas a menos que seas un experto en serpientes. De hecho, en muchos estudios desaconsejan la incisión y succión para mordeduras de serpiente y recomiendan mantenerla tal cual si está por debajo del nivel del corazón, manteniendo a la víctima caliente, y evitando los torniquetes mientras se busca ayuda.

El pis contra las medusas

El último “consejo” nos habla del mito de las picaduras de medusa en el agua. ¿Debemos orinar? No, es un mito que además podría empeorar las cosas.

En realidad, debemos evitar en primer lugar el agua dulce a toda costa. Esto se debe a que las medusas tienen una pequeñas células llamadas nematocistos que recubren sus tentáculos y provocan la expulsión de veneno a través de pequeños pinchos. Los nematocistos son independientes hasta el punto de que una vez separados de la medusa, pueden seguir expulsando el veneno.

Cualquier tipo de presión puede provocar la activación de esta toxicidad sobre nuestro cuerpo. ¿Cómo qué? Por ejemplo un cambio en la salinidad de las células. El agua dulce, por su propia definición, es menos salada que el agua del mar. Esto nos lleva peligrosamente a ese remedio popular que tanto hemos escuchado. Sí, a menos que la persona que orine sobre una zona afectada esté deshidratada, lo normal es que su orina sea menos salada que el agua del mar.

¿Qué hacer? Debemos lavar el área con agua de mar y posteriormente aplicar abundante vinagre (durante medio minuto). En el caso de no tener a mano este último podemos utilizar lodo a base de bicarbonato.

Por tanto, resulta que el pis no sólo no ayuda (ni siquiera es lo suficiente ácido como para lidiar con las picaduras), sino que puede empeorar la herida. Recuérdalo este verano si tienes la mala suerte de encontrarte con una medusa.

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