TAI Chi y YOGA PARA EL OTOÑO

 

Después del crecimiento del Verano, el Otoño es la época de recoger la cosecha y también cuando las plantas hacen descender su savia paulatinamente hacia las raíces, despojándose de lo que no les sirve y que más adelante las alimentará. Las horas de luz se empiezan a acortar y comienza el viaje de vuelta hacia el interior.

Los trigramas que rigen el Otoño son El Viento Suave y el Agua Abismal. Serán nuestra inspiración durante nuestra práctica de Yoga en Otoño, sincronizándonos con la Natur
aleza.

Al principio del Otoño, el Viento Suave sopla y se lleva consigo las hojas secas. Al final del Otoño, el Agua Abismal arrastra con su fuerza todo lo que el viento no se llevó.

La energía del Otoño ayuda a la Naturaleza a deshacerse de lo inservible y no deja paso a la renovación. Por consiguiente es una época relacionada con la excreción, con la limpieza y la desintoxicación.

Los pulmones y el intestino grueso tienen la función de tomar lo que es esencial y soltar lo que es innecesario y están asociados a la tristeza. Uno limpia por arriba y el otro por abajo. La misma energía que corre por la Naturaleza y procura su renovación, corre a través de estos dos meridianos y les ayuda  desintoxicar el cuerpo.

Durante el Otoño conviene retirarse prontocomo lo hacen las horas de luz y guardar la energíacomo hacen las plantas para tener reservasdurante el Invierno. Cortar asi con los pensamientos negativos, prejuicios, relaciones tóxicas, etc.

El Viento Suave nos ayudará a dejar ir el estancamientocomo los excrementos acumulados en el intestino grueso. Igual que el viento se lleva las hojas secas, debemos soltar lastres. Superamos así la  tristeza inherente a esta energía. El Viento suave nos enseña a dejar de seguir a otros y a encontrar el verdadero camino, dejando ir aquello que ya murió.

 

El Viento Suave tiene como cualidad lo penetrante transformando lentamente el paisaje, sin esfuerzo. El Viento Suave cambia el paisaje llevándose solo lo que ya no sirve. Mientras las hojas caen, los árboles y otras plantas se aferran a su centro y a sus raíces para no perecer. Todo empieza a menguar, a retraerse, y nosotros soltamos lastre para concentrar la energía en nuestro centro. Un centro débil, falso, será fácilmente barrido por el Agua Abismal.

 

La energía del Agua Abismal da miedo cuando nos resistimos a que su fuerza fluya y nos conduzca hacia el misterio de nuestras propias profundidades: lo que aún desconocemos dentro de nosotros mismos debido al miedo.

La Naturaleza nos sugiere el poder de la quietud, reflexión, de la meditacióna la hora de enfrentarnos a la adversidad. Queremos deshacer estancamientos para evitar catarros, gripes, mocos, flemas, estreñimiento, dolor lumbar y melancolía.

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